Anumerismo económico: el índice de Frank un pésimo indicador fiscal

Sinopsis. Descripción del Índice de Frank como medidor del esfuerzo fiscal, un término que se esta poniendo en boga últimamente pero que económicamente carece de sentido. Más allá de interpretaciones interesadas de la realidad que se quieran hacer con él. Este es el análisis.

Año electoral, año en el que previsiblemente a la opinión pública se le va a cargar de debates en los que la cantidad de demagogia y manipulación van a campar a sus anchas. La economía va a tener su parte de protagonismo y dentro de ella los temas de impuestos y fiscalidad van a copar gran parte de la atención. En este sentido, conviene estar alerta de un término económico que últimamente se está hablando mucho de él, el esfuerzo fiscal medido con el índice de Frank.

Este índice se utiliza desde ciertas posiciones ideológicas y desde determinadas escuelas del pensamiento económico pseudocientífica (escuela austriaca de economía), para enmascarar un problema que a todas luces es claro a tenor de los datos: España lleva arrojando déficits públicos importantes desde que estalló la crisis económica principalmente por su baja recaudación tributaria.

Basta mirar las cifras que se arrojan desde Eurostat para observar que los abultados déficits públicos que ha registrado España en los últimos tiempos no obedecen tanto por el nivel de gasto público que tiene España -que en ese aspecto se sitúa en la media de la eurozona sin que la mayoría de países europeos no hayan sufrido unos desequilibrios presupuestarios tan abultados. El pie por el que cojean las cuentas públicas es más por la vía de los ingresos los cuales si están muy por debajo del promedio de nuestros vecinos, especialmente en la parte de los ingresos provenientes de los impuestos y de las cotizaciones sociales. En concreto, tomando como referencia el último año disponible, el del año 2012, se observa que los ingresos fiscales de España ascendieron hasta los 345.435 millones de euros, de donde se desprende una presión fiscal del 33,6% del Producto Interior Bruto (PIB) (21,3 puntos porcentuales vienen de impuestos y los 12,3 restantes los ponen las cotizaciones sociales) frente al 41,7% de presión fiscal que en el mismo periodo registraba la eurozona. Es decir, la presión fiscal en España es 8,1 puntos porcentuales inferior a la media europea, cifra que esclarece que la recaudación tributaria en España es inferior a la media europea y que es insuficiente para los niveles de gasto público actuales.

Sin embargo, hay quienes sí o sí pretenden señalar que en España se sufre una carga fiscal asfixiante y superior a la media europea pero como los datos dicen lo contrario, pues en ese caso toca buscar recurrir a una de las formas más burdas de estafa intelectual conocidas. Esta es recurrir de entre todos los índices fiscales a aquel que por las razones que sea me dé la razón en mis prejuicios ideológicos y presentar ese indicador como una estimación más fiable que la otra. Eso es lo que hacen unos cuantos economistas de la escuela austriaca en este documento, recurren al llamado índice de Frank o índice de esfuerzo fiscal. (Elaborando una tabla de datos, con datos sacado en Eurostat, con fecha a 2012, los resultados que sacan se correspondería, tal como lo tienen calculado. Ver imagen)

esfuerzo fiscal 2012

El índice de Frank fue desarrollado por Henry J. Frank como un intento (fallido) de lograr un índice más preciso que la presión fiscal para medir el peso de la carga tributaria que soportan los habitantes de un país. Básicamente, este índice consiste en dividir la presión fiscal entre el PIB per cápita de cada país porque así, según señalaba su autor, si tenemos dos países con igual presión fiscal, sería más gravosa la carga impositiva que deben soportar aquellos ciudadanos con menores ingresos medios o menor renta per cápita.

Suena lógico y sensato, ¿verdad? Pues es una soberana estupidez, que se puede constatar simplemente observando la fórmula con la que se calcula el esfuerzo fiscal. Recordemos esta es (presión fiscal/PIB per cápita) multiplicado por 10.000, cuanto mayor sea el resultado mayor será el esfuerzo fiscal) ya no es que sea un sinsentido económico sino que es un despropósito a nivel matemático. ¿El motivo? La ratio presión fiscal -como toda ratio en la que se divide una cantidad expresada en una unidad de medida (recaudación fiscal en euros), por otra expresada en esa misma unidad de medida (PIB en euros también)- es adimensional y si a su vez dividimos algo adimensional entre una magnitud (en este caso, PIB per cápita que se mide en euros por habitante) la cifra final podrá ser más alta o más baja pero carecerá de una interpretación lógica y menos aún podrá ser comparable a otras, como bien sabe cualquier persona que haya estudiado mínimamente los factores de conversión que se dan en física o matemáticas (de 3º y 4º de la E.S.O).

Para evidenciar claramente esto imaginemos unos ejemplos. Supongamos dos países en los que en uno la renta per cápita fuera 15.000 euros y otros en el que el PIB por habitante fuera 40.000. En el país A la presión fiscal es del 37,5% del PIB y en el país B, imaginemos una presión fiscal altísima equivalente al 90% del PIB –esto es casi la totalidad de lo que producen sus habitantes en un año, que en términos de contabilidad nacional es igual a lo que ingresan se lo queda el Estado- si calculamos el esfuerzo fiscal en el país A sería (37,5%/15.000)*10.000 = 0,25 mientras que en el país B este sería (90%/45.000)*10.000 = 0,2, vamos el índice de Frank es sumamente tan absurdo que te puede salir que en un país en que de media a todo el mundo le quitan en impuestos el 90% de lo que ingresa soporte un esfuerzo fiscal menor que un país en el que en promedio la cantidad que detraen de impuestos es el 37,5%.

Solo ya con esa tara ya sería suficiente para invalidar un concepto como el de esfuerzo fiscal al basarse en una fórmula tan deficiente. Pero para profundizar en el análisis se pueden señalar otras muchas deficiencias, entre ellas está que el índice de Frank pone en relación dos variables cuyo comportamiento a lo largo del tiempo es muy distino. Por un lado, la presión fiscal de un país suele mantenerse bastante estable a lo largo del tiempo (sobre todo en países europeos que cuentan con sistemas tributarios implantados desde hace muchas décadas), tal y como reflejan los datos. En cambio, la renta per cápita de un país crece más rapidamente a lo largo del tiempo que los ingresos fiscales sobre el PIB, de tal forma que a medida que pasaran los años el índice de Frank se iría reduciendo progresivamente. Así analizando la evolución histórica de este índice, reflejaría con ella una disminución paulatina del esfuerzo que les supone a los ciudadanos pagar impuestos, cosa que desde luego no ocurre. A lo sumo, la única conclusión que se puede medianamente intuir es que un país con menos renta tendrá típicamente un índice de Frank mayor. Incluso si insistimos en decir que esto significa que está realizando un esfuerzo fiscal mayor, esto no significa que tenga demasiados impuestos comparándolo con los demás. Significa que llega más tarde a los niveles de renta que tienen los demás.

Finalmente, suponiendo que la hipótesis en la que basa su razón de ser el índice de Frank es cierta, que el pago en impuestos de la misma proporción sobre los ingresos suponen un esfuerzo menor a quien tiene unos niveles de ingresos altos que alguien que tiene unos ingresos bajos, es absurdo dividir la presión fiscal entre la renta per cápita a día de hoy. ¿El motivo? Las investigaciones económicas muestran que el logaritmo del PIB de los países esta muchísimo más correlacionado que la renta per cápita de estos, con los niveles de felicidad, satisfacción o utilidad derivados de ir teniendo cada vez una renta mayor. Pero claro, si hiciéramos un índice de esas características volvería a salir que en España el esfuerzo fiscal es inferior al de los países de nuestro entorno y claro eso no interesa a quienes hacen “estudios” en los que no se pretende analizar la realidad sino buscar confirmar prejuicios ideológicos, y para ello, como en este caso no hay que usar las mejores variables sino aquellas que nos van a dar el resultado que andamos buscando. Otra forma de representar, por definición, con más realismo la forma de reflejar la carga impositiva soportada realmente por los ciudadanos, sería incorporando al índice de Frank el peso de la economía sumergida. Esto es, todas las actividades productivas en la sombra y que no están sometidas a tributación alguna, con la economía sumergida el supuesto esfuerzo fiscal español mal medido con el índice de Frank sería el siguiente (Datos de Eurostat, y los de economía sumergida de las investigaciones de Friedrich Schneider).

esfuerzo fiscal economis sumergida

Puestos a recurrir a un índice tan defectuoso como el de Frank para medir el esfuerzo fiscal hubiera sido mejor hacerlo de esta forma. Pero claro, se observa que de esta forma el esfuerzo fiscal en España es inferior al de la media de la eurozona. Una conclusión que para los que buscan encajar a martillazos la realidad con sus prejuicios, en lugar de comprobar si empíricamente las hipótesis se verifican, al parecer no es admisible. Si queremos darle otra vuelta de tuerca podemos dividir la presión fiscal teniendo en cuenta la economía sumergida entre la renta per cápita en términos de Paridad de Poder Adquisitivo*, para hacer más correcta la comparación entre distintos países. Pero una vez más saldrá que el esfuerzo fiscal en España es inferior al de la media de la eurozona. (Ver imagen).

esfuerzofiscaesppa

En cualquier caso, estos análisis pese a que siguiendo la filosofía del índice de Frank serían mas representativos de la realidad. Al igual que el índice de Frank original presenta las mismas deficiencias y su misma poca capacidad de interpretación. Simplemente se han añadido para hacer ver como no sólo el índice utilizado sino el enfoque que se le ha dado ha sido hecho para que de una conclusión interesada.

En resumen, si alguien dice que la presión fiscal (con todas las imperfecciones que tiene, que las hay) es un indicador peor que el esfuerzo fiscal, simple y llanamente miente o no sabe de lo que está hablando. Por otro lado, hay que hacer un inciso la baja presión fiscal de España en comparación con otros países de su entorno ha sido usado (especialmente por el actual Gobierno) como la excusa para justificar en los últimos tiempos subidas de impuestos, como si la subida de las cargas tributarias fuera la única vía posible de subir la recaudación. Una premisa que es del todo falsa, otra formas de subir la recaudación tributaria es elaborando unos sistemas impositivos más eficientes en los que el abanico de supuestos jurídico que permiten reducciones y deducciones sea menor y no reduzcan tanto las bases liquidables, tal y como se señala en el Informe Mirrlees, un ejemplo claro es Italia que posee una estructura impositiva muy similar a la de España y unos niveles de economía sumergida también muy similares, pero que aun así recauda 10,7 puntos porcentuales más de PIB en impuestos.

*Por Paridad de Poder Adquisitivo se entiende a la expresión de una magnitud económica en términos tales en los que se corrige el efecto distorsionador provocado por los tipos de cambio entre distintas monedas y niveles de inflación entre países, y mide en la práctica lo que se podría comprar si existiera una sola divisa mundial. Así, por ejemplo, con mil dólares un chino puede adquirir muchos más bienes y servicios en Pekín que en Washington. Así pues con la Paridad de Poder Adquisitivo favorece unas mejores comparaciones internacionales al señalar la capacidad de compra de cada lugar.

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